"Es querer atar las lenguas de los maldicientes lo mismo que poner puertas al campo"
Miguel de Cervantes
"No hay censura que no sea útil. Cuando no me hace conocer mis defectos, me señala los de mis censores"
Friedrich Hebbel
No quiero aburrirte, querido aprendiz de jefe, con un rosario de citas célebres; para eso, te dejo que busques tú mismo tus favoritas en los libros o en la red. En materia de críticas, no te resultará difícil: llama la atención la cantidad de personas que han reflexionado sobre ellas, quizá porque a ellos también, en algún momento les han amargado la existencia. ¿No te hace eso sentir mejor?
Pero no me resisto a dejarte otra, solo una, la última (lo prometo): "Más podemos conocer de una persona por lo que ella dice de los demás, que por lo que los demás cuentan de ella". La frasecita es de un tal Emerson, y, en mi humilde opinión, tenía más razón que un santo. Así que con ella entramos de nuevo en harina, añadiéndola a los demás ingredientes del pan de cada día de todo jefe novato.
Decíamos en la primera parte de nuestro 'especial críticas' que conocerlas proporciona información muy útil para saber con quién te estás jugando los cuartos. Pues bien, estas pistas, que son oro, no proceden solo del contenido de la crítica en cuestión, sino de cómo haya llegado a tus oídos. Los caminos de las críticas son siempre inescrutables y azarosos, porque se supone, como norma general, que deben permanecer en secreto para el criticado.
Un momento. A veces no es así, y este suele ser un raro y complejo acontecimiento. En este caso, considérate afortunado. Si alguien ha venido a contarte su propia crítica porque quiere que la conozcas, puede que te encuentres ante una de las escasísimas personas que te guardan lealtad... así que atesórala y, si puedes, cuídala con reciprocidad. Claro que para eso es necesario que la crítica sea constructiva; si no, es probable que el criticón esté buscando un enfrentamiento contigo, o peor: quiera desmoralizarte, o peor aún: pretenda que tú cambies algo en su propio y exclusivo beneficio.
Otra posibilidad consiste en que una persona venga a contarte una crítica que, dice, procede de otro/s. Si te ves en esta situación, enciende un piloto rojo de alarma en tu cabeza. Inmediatamente. ¿Contra los otros? No, hombre, no: contra tu interlocutor. Como primera medida de precaución, abstente de expresar tu opinión sobre la crítica, porque es posible que trate de sacarte información para después utilizarla en tu contra cuando esté con los demás. Eso, en el mejor de los casos; en el peor, querrá predisponerte en contra de los demás. Y, aunque estuviera diciendo la verdad, estaría provocando una situación de guerra artificial. Guárdate de aquellos que, cuando ven un fuego, echan gasolina. Además, y esto es importante, puede que se lo esté inventando todo. No sería el primer caso. Créeme. (Ya sé que estamos en un entorno de trabajo y no en el patio del colegio, pero hay quien no ha notado todavía la diferencia.)
Hay todavía una tercera posibilidad de enterarte directamente de las críticas, y consiste en que alguien te las cuente con ánimo constructivo, sin señalar a ningún 'enemigo' contra el que pretenda lanzarte, y con la intención de que repares en algo que estás haciendo mal o en las consecuencias de algo que estés haciendo bien. Estas últimas suelen comunicártelas las personas de confianza, quizá tus propios superiores, y debes valorarlas y tenerlas en cuenta. Sobre todo, asegúrate de que esas críticas están libres de malas intenciones y de pasiones del momento, y entonces acéptalas. Estas sí te ayudarán.
¿Te ha gustado? Si es así, compártelo y lee también la primera parte: Cómo hacer frente a las críticas (I)