lunes, 6 de febrero de 2012

El mando intermedio

"¿A mí qué coño me cuentas? Yo solo soy tu sargento"
Sargento Jay Landsman, The Wire

Antes de nada, estimado lector recién ascendido (o aspirante a un ascenso), debes pararte un segundo a pensar quién eres ahora. No en el sentido existencial, claro: me refiero al ámbito laboral. De nuevo, da igual que te dediques a la venta de coches o al mundo de la publicidad: el mando intermedio (también conocido como sargento) no deja de ser una posición en la jerarquía de una organización.

Si te han ascendido, una de las razones será, probablemente, tu valía en el desempeño de tu labor: como panadero, como abogado, como dependiente en una tienda de moda... Pero ahora tendrás que demostrar otras cualidades referidas a la organización del trabajo, el mantenimiento del orden y la toma de decisiones. Y aquí viene uno de los errores más comunes: el mando intermedio se comporta como director, que viene a ser como si el sargento se comportase como el comandante. Como si el organizador pretendiera ejercer de líder. O el táctico se autoerigiera en estratega. No sé si me explico. Y cuando uno asume un papel que no le corresponde, lo más seguro es que cometa un despropósito tras otro.

Uno debe, ante todo, conocerse. Saber lo que es y lo que no es. Pero casi tan importante como eso es saber dónde se está en cada momento y qué rol nos corresponde en cada sistema del que formamos parte, en este caso, el entorno laboral. (Esto puede aplicarse a otros muchos ámbitos personales, pero eso es otra historia.) Un mando intermedio organiza, no lidera. Toma las decisiones que le asigne el líder de forma explícita. (Cuanto más explícita, mejor: lo mejor es preguntar al superior qué espera de nosotros. Y cuanto antes.) Y, en su ausencia, ejerce de líder con las limitaciones de la temporalidad y, sobre todo, del sentido común: no decidas cosas que tu jefe no decidiría si le tocara hacerlo a él. Aquí toca encontrar el difícil equilibrio entre hacer las cosas 'a nuestra manera' y no entrar en conflicto con las directrices superiores. Un poco de creatividad está bien. Demasiada puede ser fatal.

¿Estás de acuerdo? Tanto si es así como si no, puedes enviarme tus comentarios. Me haría mucha ilusión.

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