lunes, 16 de enero de 2012

Carta a los jefes novatos del mundo

La jefa ha vuelto de vacaciones. Y eso suele ser sinónimo de novedades. Unas buenas, otras malas. Depende de para quién, claro. (¿O de quién lo cuente? Ya hablaremos de eso).

Esto no es, ni pretende ser, una mala noticia para nadie. Como mucho, para la propia jefa, que se ha autoasignado un marrón como este.

El marrón consiste, básicamente, en escribir un blog sobre lo que significa desempeñar un cargo. Y no precisamente directivo, no. Uno pequeñito. Uno cualquiera.

Para ellos, para los directivos, ya existen ríos de tinta en el mercado y miles de blogs en internet, además de un buen número de cursos de coaching, motivación y gestión de equipos. También un montón de tuiteros dispuestos a ayudarles.

Ahora bien, ¿qué pasa con los mandos intermedios? Son muchos más que los directivos. Y no sé si su trabajo es mejor o peor que el de ellos; ignoro si el día a día es más difícil, y lo que supone tener tantísima responsabilidad sobre los hombros. (Tampoco me interesa. No de momento. No para este proyecto. Quizá nunca. Ya iréis entendiendo por qué.)

Lo que sí sé es que no hay tantos recursos para los mandos intermedios. Se pueden devorar libros sobre liderazgo, pero el mando intermedio solo asume ese papel, el de líder, cuando no está, por su propia voluntad, el directivo, que es el líder titular. El resto del tiempo, el mando intermedio es eso, un mando intermedio. Un mando-mandado intermedio.

Lo que significa que toda esa literatura sobre el liderazgo debe ser cribada para quedarse con las habilidades que correspondan a su papel, y que ya serán ensayadas cuando se pueda y las circunstancias lo aconsejen, siempre adaptadas(Porque si se aplicaran 'a pelo', como poco, el mando intermedio entraría en conflicto y competencia directa con el líder. Lo cual no es bueno ni para él ni para nadie.)

Así pues, ¿qué le queda al mando intermedio novato? ¿Cómo puede aprender? Porque debe aprender, y rápido. ¿Sus compañeros? Va a ser que no. ¿Sus superiores? Tampoco. No están para eso. El 'ascensor', el que asciende, suele obsequiar al ascendido con algunos consejillos iniciales, para después dejar caer alguno de vez en cuando, y sentarse a ver cómo el mando intermedio empieza a pegarse con su nuevo y flamante cargo.

Al menos, esto es lo que suele ocurrir al principio.

Así pues, tanto si te acaban de ascender como si eso ya ocurrió hace tiempo, o mejor aún, si esperas un ascenso en tu empleo, quizá mis reflexiones puedan ayudarte. (A lo mejor, incluso consigo que sientas empatía, y que te pongas en el lugar de los jefes que has tenido, y entonces podrás escribirme y contarme la experiencia, porque eso no ocurre todos los días. Me haría mucha ilusión). No busques consignas aquí. Cada jefe tiene su estilo. Eso (el tuyo) tendrás que buscártelo tú solo. (Yo también tengo el mío, claro. Y tengo claro que no tiene por qué gustarle a todo el mundo, pero es el mío. Juro que lo hago lo mejor que puedo. Pero eso solo les importa, y más de lo que muchas veces debería, a mis compañeros de trabajo.)

Me limitaré a compartir algunas reflexiones que me habría gustado que alguien hubiera compartido conmigo algunos meses. (Aunque solo fuera para criticarlas, descartarlas, mejorarlas, adaptarlas o pensarlas.) Y eso, para un mando intermedio, que está solo en su tarea, y que probablemente cada vez lo estará más, es un tesoro. Hacedme caso. Aunque solo sea en esto último.

Bienvenidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario